Democratizar la cultura

por | Feb 2, 2021 | Actualidad

Aclaro una breve introducción de democratizar. Se reflexiona como el aumentar las oportunidades de acceso por parte de las mayorías para su disfrute, procurando de esta manera una vida cultural más equilibrada. Tenemos que trabajar por el apoyo a las culturas de las regiones.

Según los sabios neoliberales de la promoción cultural, para que un individuo pueda valorar la cultura, debe pagar por ella. Todo debe tener un costo explícito para que se haga consciente el valor que representa vivir este momento extático.

El leve golpe en el bolsillo nos recuerda que aquello que escuchamos, contemplamos, leemos y vemos tiene un valor por el que hay que hacer algún sacrificio.

Además, este exclamado leve golpe en el bolsillo es el que permite dar acceso al público a aquello que antes no se lo podía permitir; es el que acerca los eventos a pueblos donde no cuentan ni con teatros ni con conciertos ni salas; es el que acerca a nuestros artistas, menos conocidos, a su público.
Únicamente se necesita una buena conexión de Internet para acceder a cualquier hora y en cualquier momento desde la comodidad de nuestros hogares. Se puede acceder, incluso, desde el propio dispositivo móvil o desde la tableta. No existen barreras geográficas ni temporales. No importa donde habites, el espectáculo lo tienes en tu pantalla.

El precio es mucho más barato y mucho más accesible. No requiere de reservas ni de esperas con anterioridad para disfrutar del servicio.
Los artistas menos conocidos tienen mayor posibilidad de darse a conocer compartiendo vídeos, Masterclass, experiencias personales. Cualquier individuo puede acceder a esta información a través de Internet. El espectáculo llega a todo público que queramos transmitir nuestro mensaje: clientes, trabajadores, público objetivo.

Algo es cierto. La cultura y el arte; su producción, discusión y circulación, generan una cadena productiva de valor simbólico y de significados, al que es inherente la creación del valor económico.

Como dice la UNESCO: “Las industrias culturales agregan valor económico y social a las naciones e individuos. Constituyen una forma de conocimiento que se traduce en abundancia, consolidando la creatividad para fomentar los procesos de producción de comercialización. Al mismo tiempo, son centrales en la promoción y el mantenimiento de la diversidad cultural”.

El riesgo de mirar la cultura solamente desde el ojo del dinero es el de caer en la exclusión. Cualquier placer artístico es, en esencia, un placer abstracto, mental y racionalizado.La cultura tiene un poder de liberación en el individuo, crea en él una visión crítica de la realidad y, con la suma de mucha visiones de este tipo, el potencial de cambiar la realidad misma.

Todos tenemos derecho a tener acceso a la cultura. Pero, ¿cómo se logra que la cultura llegue a todos? ¿Cómo invitar a un individuo a pagar una entrada para un espectáculo cuando éste no entiende el valor que este producto conlleva?

En principio, acercando el arte a la persona en cuestión. Arrimando los lugares donde se desarrolla la cultura al individuo, acercándole el escenario frente a la diversidad de las barreras geográficas y temporales.

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