En Latinoamérica 67% de personas nunca ha asistido al teatro

por | May 20, 2021 | Actualidad

El estudio del Latino barómetro posiblemente no es capaz de captar toda la riqueza cultural viva comunitaria que existe en nuestros países, por ejemplo, pues sus expresiones son un hecho que amasa a gentes de muchas edades y condiciones sociales que disfrutan y consideran la cultura como una forma de vida. Son organizaciones, instituciones, proyectos, iniciativas que democratizan la cultura y promueven el desarrollo social, cultural y económico de los colectivos, pueblos y países.
En ocasiones, puede ser que en las respuestas a las preguntas no se haya tenido en cuenta la participación en este tipo de actividades. O incluso haciéndolo, no se haya podido captar la riqueza de estas iniciativas que movilizan a millones de personas, que difunden sus tradiciones y que comparten sus saberes y visiones.

A pesar de estas limitaciones, los datos obtenidos en este informe ponen de manifiesto dos tendencias de enorme importancia.
La primera es la satisfacción de la población con la oferta cultural pasada y sus aún superiores expectativas con la de los años futuros. Una valoración que se produce incluso cuando existen limitaciones significativas en el gasto público dedicado a la cultura, si bien la esperanza de su incremento en los próximos años puede ser una de las razones de la mayor valoración del futuro.
La segunda conclusión apunta a las significativas diferencias que aparecen en función de la edad, del contexto sociocultural y del nivel de estudios.

Las personas mayores, las que viven en niveles económicos y sociales bajos y las que tienen menos estudios participan de forma más limitada en estas actividades culturales, tienen una menor valoración de la oferta existente y sus expectativas futuras son más reducidas. No es extraño, por tanto, que los países con menor desarrollo económico y educativo muestren, salvo excepciones que merece la pena analizar, una menor participación en las actividades culturales.

El acceso a la cultura se manifiestan también, aunque con menos intensidad, las desigualdades económicas y sociales presentes a lo largo y ancho de Latinoamérica.
Es un dato que resume bien uno de los mensajes centrales del informe: la cultura puede ser un lugar de encuentro y de inserción social de todos los ciudadanos y todos ellos la valoran de forma positiva.
Sin embargo, aún se manifiestan notables diferencias por razones del nivel social y educativo de las personas.

Esta conclusión subraya la importancia de que las políticas públicas contribuyan a suprimir las barreras que generan esta distancia y a multiplicar su oferta hacia estos colectivos para facilitar su acceso y su participación en las actividades culturales. Este compromiso va a exigir, sin duda, mayores recursos y posiblemente nuevas estrategias que se adapten mejor a los intereses y sensibilidades de estos sectores de la población.

El apoyo a la cultura viva comunitaria posiblemente sea una de estas estrategias prioritarias e imprescindibles. Es preciso tener en cuenta las formas naturales y espontáneas surgidas del regazo de la sociedad civil y que contribuyen a la apropiación social de la cultura, del patrimonio, de los espacios culturales, artísticos, sociales.
La cultura comunitaria contribuye también a transformar las calles y los espacios de contacto en lugares de convivencia. El mensaje que nos gustaría transmitir con este informe es lograr formas de acceso más democráticas a la cultura que respalden la participación activa de la ciudadanía. Esto es uno de los mejores caminos para recuperar las señas de identidad colectivas y para favorecer la inclusión social.

El 67% de los latinoamericanos encuestados nunca ha ido al teatro, lo que representa una cifra algo superior al de aquellos que dijeron no haber acudido al cine en los últimos 12 meses (65%). No obstante, tomando en consideración los datos reportados por el Euro barómetro (2013) este porcentaje es ligeramente inferior al de los europeos donde la tasa de no asistencia fue del 70% para el mismo año.
Entre aquellos que afirmaron haber asistido al teatro, la mayoría señaló que lo hizo hace más de un año (18%), el 5% hace un año, el 3% hace seis meses y el 4% hace tres meses.

Es interesante señalar que mientras en América Latina la diferencia entre los que no asisten al cine (65%) y al teatro (67%) es pequeña, en los países Europeos estas diferencias se acentúan de manera significativa, siendo un 48% los que no han ido nunca al cine y un 70% los que indican no haber ido nunca al teatro.

Los datos más significativos son los referentes a los porcentajes de no asistencia. De nuevo, según recogen los datos de las encuestas, los países centroamericanos concentran los mayores porcentajes de personas que nunca han ido al teatro: el 86% de los nicaragüenses, el 84% de los hondureños, el 81% de los guatemaltecos y el 79% de los salvadoreños no han participado nunca en este tipo de práctica cultural.

En relación a las respuestas de los que sí afirman haber asistido alguna vez al teatro, las mayores tasas de asistencia anual se registran en Costa Rica y Uruguay ambas situadas en un 19%. Les siguen Colombia y Argentina con el 17%. Mientras que las más bajas se ubican en los países centroamericanos, que junto a Perú y Paraguay no superan el 8%.

 

El 68% de las mujeres respondieron no haber ido nunca al teatro frente al 66% de los hombres.
Asimismo, analizando las respuestas de los que afirman haber asistido en alguna ocasión, se encuentra que las diferencias entre ambos géneros no superan un punto porcentual en las distintas categorías de respuesta.

En relación con la edad, las diferencias encontradas sobre la frecuencia de asistencia al teatro no son elevadas. El 68% de las personas de entre 31 y 50 años afirmaron no haber asistido nunca a una representación teatral, porcentaje muy similar al grupo de mayores de 51 años (67%), aunque algo inferior al de los más los jóvenes (65%).
Sin embargo, al valorar el período que va de tres meses a un año, se observa que la asistencia al teatro disminuye ligeramente a medida que aumenta la edad de los encuestados.

La mayor o menor asistencia al teatro está fuertemente ligada al nivel educativo. El 84% de la población con una formación menos que básica nunca ha asistido a una representación. Este porcentaje se reduce al 71% para aquellos que cuentan con formación básica, al 56% para los que tienen una formación media y al 37% para las personas que han alcanzado estudios superiores.
De igual forma, a medida que aumenta el nivel de formación, aumenta el porcentaje de personas que asiste al teatro, independientemente de la periodicidad por la que se pregunte.

Se observa una estrecha relación entre el nivel socioeconómico y la frecuencia de asistencia al teatro. Mientras que el 86% de las personas con un nivel socioeconómico bajo nunca han asistido a este tipo de actividad cultural, el porcentaje se reduce al 73% entre aquellos que tienen un nivel medio, siendo este porcentaje aún menor entre personas con un nivel socioeconómico alto (54%).

Los datos muestran, por tanto, que se trata de una práctica cultural fundamentalmente asociada a las rentas más altas. Como se observa en el gráfico anterior, aunque es muy elevado el porcentaje de los que afirman no haber asistido nunca a una representación, la frecuencia de asistencia entre los que sí lo han hecho es mayor cuanto más elevado es el contexto socioeconómico al que pertenecen.

Una revisión de encuestas de hábitos y prácticas culturales realizadas en algunos países nos indican que las principales razones para no acudir al teatro son: “no tengo tiempo” o “no me interesa”, por delante del precio de las entradas.

En Uruguay se han analizado estos motivos, para no asistir al teatro, en las encuestas de hábitos nacionales.
La principal razón es el “no tengo tiempo” con 29%; le siguen “no me interesa” con 22%; “prefiero hacer otra cosa” con el 14%; “las entradas son caras” un 12%; “no me gusta” con 11%. La lejanía es señalada por el 5%, y “no es para gente como yo” por el 3%.

 

Según el Informe Nacional sobre Consumo y Comportamiento Cultural 2009, en México: ¿Cuál es la razón por la que no asiste a obras de teatro (o no asistió a obras de teatro en los últimos doce meses?, el 20% indica que fue por falta de tiempo y dinero; el 17% no tiene tiempo; el 14% no tiene dinero; otro 14% no conoce ningún lugar donde se presenten.

La Encuesta Nacional de hábitos, prácticas y consumo culturales. Conaculta. Agosto 2010, en Costa Rica. La principal razón para no asistir a obras de teatro a nivel nacional es para un 31,8% de los habitantes “no les interesa”; un 21,3% dijeron que “no tiene tiempo”; y el 16,4% que “no han tenido la oportunidad”.

Un mayor interés por el teatro y una mayor asistencia están estrechamente relacionados con un nivel educativo más elevado, como hemos visto anteriormente. Aumentar el número de salas o la dotación de recursos a los creadores son condiciones necesarias pero no suficientes para despertar el interés de los latinoamericanos para asistir a este tipo de representaciones. Es preciso, por tanto, elevar el nivel educativo de los jóvenes y potenciar la educación artística y las experiencias teatrales en el currículo de la educación básica y secundaria.

En SCENIKUS hemos analizado y estudiado estos porcentajes latinoamericanos.
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