Entrevista a David Serrano

por | Nov 27, 2019 | Entrevistas

Una entrevista de Carlos Rivera para Scenikus

«Lo importante es encontrar buenos compañeros de viaje»

 David Serrano acaba de estrenar en el Pavón Kamikaze la obra Los Hijos con un reparto de auténtico lujo. De hecho, Adriana Ozores ya pasó por Scenikus hace poco. Serrano ha desarrollado una carrera en el cine y el teatro con gran éxito, a lo que ha sumado hace bien poco la televisión con la divertida Vota Juan. Con el director de Billy Elliot charlamos sobre cómo se enfrenta al proceso creativo de propuestas tan distintas como un gran musical y una obra de texto. El realizador atiende a Scenikus en un encuentro exclusivo con Carlos Rivera.

Vuelves al Pavón-Kamikaze, donde disfrutamos hace poco de Port Arthur

Para David Serrano fue un reto. Igual que Los hijos, es una obra muy desnuda. Era la primera en la que tenía pocos elementos para agarrarme más allá de los actores. Es más complicado que hacer un espectáculo con mucha gente, eso es más organización y nada más. Cuando más vas hacia la verdad es más complejo. Era importante contar bien la historia a través de estos tres actores. Queríamos huir del cliché poli bueno/poli malo. Quise centrarlo en su relación con el asesino, en lo que les provocaba ese personaje. Fue muy interesante, difícil, pero acertado.

¿Cómo te enfrentaste este verano a un reto con mayúsculas llamado Festival de Mérida

Tienes que ponerte al servicio del espacio y potenciar su belleza. La escenografía no debe competir con este teatro. Antes de empezar ensayos, fui a Mérida con Carla Diego a medir los tiempos, lo que se tardaba de un lugar a otro. No quise centrar toda la acción en el medio. Para ello jugué con su dimensión a nuestro favor, como si hicieras un plano en scope. Que el espectador no perdiese el foco fue mi objetivo. Me permitía jugar con las entradas, con las salidas y hacer inventos teatrales, al contrario de algo como Los Hijos.

Y en un montaje con tanta gente en escena ¿Cómo huyes de ser un mero ‘guarda de tráfico’ ?

Es el riesgo que corres con una función con un amplio elenco. Tienes que regular el tráfico con la mayor fluidez posible para centrarte en el trabajo actoral.

Última Navidad de Billy Elliot en Madrid, ¿Cuál es el mayor regalo que te ha dado este proyecto?

El trabajo con los primeros Billys ha sido maravilloso. De hecho, seguía acudiendo a darles clases de interpretación cada sábado. Me voy a reencontrar con muchos de ellos en Grease. Puse la condición de hacerlo con actores de la edad de los personajes. Va a ser el primero en el que tengan la edad adecuada. Al igual que en Billy Elliot, hay que agradece a SOM que haya invertido en formación con una nueva escuela, en la que llevamos desde Abril, dando clase a 40 chavales entre 15 y 19 años, y vamos a seguir hasta el estreno. Están 4 días a la semana sobre todo con danza, que va a ser muy importante en este Grease junto a la acrobacia, el canto y la interpretación. En nada empiezo yo también a dar mis clases en su escuela. Volviendo a Billy… es el proyecto que más me ha dado en mi vida. De hecho, el resultado no ha podido ser más gratificante para todos. Probablemente sea un recuerdo que conserve hasta que me muera. Con Grease vamos a hacer una producción que no tiene nada que ver con lo que se ha visto hasta ahora. Repito con Toni Espinosa, que va a hacer coreografías originales dentro de un montaje nuevo, con Ricardo Sánchez Cuerda en la escenografía.

Supongo que el proceso de Los Hijos ha sido muy diferente al de estos grandes musicales que mencionas…

Yo me adapto a la obra en la que estoy trabajando y a los propios actores con los que estoy trabajando. No tiene nada que ver unos con otros. Lo primero que hago es ver cómo son los actores. A Susi y Joaquín ya los conocía al haber trabajado con ellos antes. Con Adriana no lo había hecho. Aquí doy mucha libertad, simplemente intento llevar a los actores hacia un mismo estilo interpretativo. Es un problema que yo veo en muchas producciones. Mi trabajo como director es conseguir unidad actoral. Este trabajo es muy diferente al de la comedia de gag en la que te obliga a ser muy preciso como director, para que caiga la risa donde tiene que caer y no se pierda el ritmo.

Solo te faltaba por dirigir en televisión, ¿Cómo has vivido esta experiencia?

Dirijo de una forma lo más minuciosamente posible dentro de la dinámica de la televisión, sin pasar por alto los detalles. Lo que sí que puedo hacer es que un actor diga una frase diez veces, no marcarle el tono, pero sí indicarle cómo decirla. Eso en teatro jamás lo hago, nunca se me ocurriría decirles si tienen que coger un vaso con la mano derecha o con la izquierda. En cambio, todo eso es mucho más concreto en televisión.

¿Qué ha supuesto para ti un proyecto como Vota Juan?

Trabajar con Javier Cámara es un sueño hecho realidad. El reto ha sido adaptarme a la televisión. Yo estaba acostumbrado al cine, donde se hacen 3 o 4 páginas al día. Aquí hacíamos 10 o 12 páginas al día. La velocidad de tiempos y esa necesidad de trabajar con dos cámaras. Ha sido muy importante el trabajo de planificación desde luego.

¿Qué proyectos tienes en mente ahora mismo?

Seguramente haga un gran musical en otoño de 2021 y estoy dando vueltas a escribir una comedia romántica con Marta Betoldi y Fernando Castets para A3Media Studio. Lo más normal es que grabemos el año que viene. Además, estoy planeando una serie sobre los medios de comunicación en España que, si consigo llevarla a cabo, va a ser muy ambiciosa.

Mencionas a Fernando Castets, un guionista con el que ya has trabajado algo, ¿Cómo se complementa vuestra mirada creativa?

Lo importante es encontrar buenos compañeros de viaje, gente con la que escribas a gusto y que sean buenas personas. En un mundo en el que el ego está tan presente como es el nuestro, motivado por el aplauso y el éxito que modifica mucho a algunas personas, encontrarse con gente que, como diría Machado, son buenos ya es un gran aliciente. Además, es una persona con la que te lo pasas muy bien durante todas esas horas que estás compartiendo con él para escribir un guion. Los compañeros de viaje tienen que ser gente con la que compartas tu forma de ver la vida y con la que te lo pases bien y eso con Fernando lo encuentro. En lo creativo, Fernando y yo compartimos gustos cinematográficos muy similares. Tiene una gran facilidad para remates, dar vueltas a un chiste… Es un placer trabajar con él.

Si regresamos al día del estreno en Avilés de Los Hijos, ¿Qué te viene a la cabeza?

Cada vez me pongo menos nervioso con los estrenos. La gran ventaja de poder trabajar en todos los medios es que con el teatro cada vez me interesen menos los resultados de público de la función y más el proceso y lo que me aporte. Por supuesto que quiero que triunfe la obra, pero lo que más me interesa es que, como ocurre con Los Hijos, sea un trabajo del que todos nos sintamos muy orgullosos.

Una última frase para animar al público a ver Los Hijos

Se van a encontrar el trabajo de tres actores, que no se pueden perder, en una obra reflexiva que no dejará indiferente a nadie.

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