Elena Mikhailova «crea el himno contra la violencia»

por | Nov 29, 2019 | Entrevistas, Mujeres Creadoras

Nacida en Azerbaiján, aunque de nacionalidad española, Elena Mikhailova ha hecho del violín más que la extensión de su brazo; la prolongación de su alma. No podía ser de otra manera dando como dio a los 6 años su primer concierto como solista con la filarmónica de Bakú. Aplaudida, requerida a menudo por los medios, premiada en más de una veintena de ocasiones, ha hecho un hueco en su agenda nada más aterrizar en Honduras para atender a Scenikus.

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¿Recuerda cuál es el instante de mayor y mejor explosividad creativa que ha vivido?

Elena Mikhailova nos cuenta que cuando lee propusieron crear el himno contra la violencia de género dentro del marco de la campaña MOVIMIENTO SIN PIEDAD,de la Comunidad de Madrid. Componer esta pieza musical supuso que “metiera” en la piel de todas esas mujeres que son víctimas de la violencia de género. Así que decidí retratar, musicalmente hablando (o tocando), la tristeza y el dolor de aquella mujer al que ese falso “amor” tanto le duele y tanto daño le hace. Sin embargo, la obra, ya llegando al final de la pieza, tiene un fragmento de tango para terminar con una tonalidad alegre, ya que creo que el final de un maltrato tiene que ser la supervivencia y la actitud positiva de poder salir de esta situación a tiempo. Así que puedo decir que, durante las semanas en las que estuve componiendo SIN PIEDAD (primavera de 2017), he vivido algunos de los instantes más explosivos, aunque no serían los únicos. La alegría es que este himno, además de haber sido la banda sonora del proyecto fotográfico y musical, está a la venta en las plataformas como Spotify, iTunes y otros, editado por Universal Music Spain. De cada descarga los beneficios íntegros se destinan a la Fundación Luz Casanova para los proyectos de ayuda a mujeres víctimas de la violencia de género de tercera edad.

 Defienda un Jean Baptiste Villaume, frente a un Stradivarius.

Esto es como discutir si Leo Messi o Cristiano Ronaldo. Jean Baptiste hacía sus violines inspirados en los italianos Guarnerius (luthier contemporáneo de Stradivarius, y que hoy día en el mercado alcanza el mismo valor económico pero no tiene esa fama mediática). Los violines italianos tienen un brillo impresionante, una proyección mágica, pero un Jean Baptiste Vuillaume (considerado como el ‘Stradivarius francés’) tiene la elegancia sonora que quizás a un Stradivarius, más todo terreno, le falta. Aunque todo es tremendamente relativo: qué modelo del luthier, en qué estado está, quién lo ha tocado (o si por contra ha estado oxidado en un museo) y cómo se ha conservado juega un papel inmenso. Es como decir Pago de Carraovejas o Numanthia. Primero dime de qué añada hablamos y en qué estado se conserva el vino. Cada violín antiguo (hablamos del S. XIX) tiene su particularidad aun perteneciendo al mismo artesano. Dicho esto, y que nadie se enfade, Stradivarius sería un Messi y Cristiano un Vuillaume. Todos piensan que Stradivarius es mejor, pero se olvidan de que un Vuillaume es un 9 sobre 10 en todo. Un violín completo como lo es Cristiano Ronaldo como atleta íntegro y con unos valores envidiables (¿sabías que el portugués no tiene tatuajes porque es donante de médula?).

 ¿Es imprescindible derramar lágrimas sobre el violín para dominarlo?

Para nada. Eso es una idiotez, con todos mis respetos. ¿Hay que derramar lágrimas para hacer un tartar de salmón que va para estrella michelín, o un Mauro que aspira a tener la mejor puntuación en la Guía Peñín, o para meter un gol en el 92’48” de una final de Champions, o para producir un reality en el Caribe que sea líder en su franja de horario, o para diseñar el próximo vestido de la boda real? Mezclo arte con conceptos más comerciales, pero será arte si consigues que el que lo ve, lo aprecie, lo deguste, lo viva. Mi hermana en el 92’48” de Ramos ha llorado: ¡eso es arte! Y llora (aunque se contenga a veces) cada vez que toco el himno por la igualdad de género SIN PIEDAD. El que crea que no debe llorar, sí debería aspirar a conseguir algo, sino igual, parecido en el espectador. ¡Hay gente que llora de placer disfrutando de un cocido madrileño! Y por esta regla, hasta hay arte en el sexo, y en el amor. No hay que llorar: hay que tener “talento trabajado” para lo que haces. Fernando Aguirre dice que la clave del éxito es (IDEAS + TRABAJO) x TALENTO.

  Se habla a veces de sonido bien enfocado. ¿Qué similitudes ve entre la música y la fotografía o el cine?

Es una pregunta muy compleja y enormemente amplia. Depende de a qué similitudes te refieres. Por ejemplo, el cine sin la música podría ser pobre: y por música hablamos hasta de los silencios. En APOCALYPTO (la película de Mel Gibson) se habla en un idioma que nadie conoce, y es un tipo de música que sin entenderla se entiende (hasta se puede ver sin subtítulos). Pero, claro: ¿qué diríamos del cine mudo? ¿Acaso es “menos cine”? Entonces la música la pone el ruido de la sala del cine en donde empieza a escucharse al que ríe, al que tose, al que abre un caramelo… también hay música en la calle.

¿Fotografía? Al ser más estático es más complejo. Te diré que si una foto la refuerzas con música, ¡genial! Pero la foto en sí misma no tiene musicalidad. Quizás aquella que internamente (pero en silencio) le llega a la mente a uno que observa la instantánea.

Pero fíjate: volvemos a MOVIMIENTO SIN PIEDAD. Juan Carlos Vega fotografió a 22 mujeres como Ainhoa Arteta, Agatha Ruiz de la Prada, India Martínez, Carolina Marín, Cifuentes, Carmena… a mí también. Aquello era una expo de fotos (auspiciada, por cierto, por mi hermana Katalina Mikhailova junto a la Comunidad de Madrid, y RTVE, Telemadrid y Ecovidrio). Y el artista me pidió que le pusiera la nota musical al concepto artístico pero insonoro. Así que tanto la causa (la lucha contra la violencia de género) como la estética (miradas serias, de enfado) han podido inspirar mi música. ¿A qué suena el dolor de una mujer que sufre?

Así que en verdad todo es ruido y silencio, lo que hace que haya música. Creo que nadie permanece completamente en silencio, ya que nuestra mente vive y sobrevive de músicas (ruidos y silencios; a veces ruidos aleatorios y en otras ordenados). La música es todo: es el cosmos, es la naturaleza, es la capacidad de comunicar… está en la lluvia, en el viento. Pero para que haya música debe haber, al menos, un receptor.

 Terciopelo para el oído… ¿Qué significa para usted esa expresión?

Una cursilada. Lo siento. Para terciopelo el pelaje de nuestro gato Mourinho, un leopardo en miniatura. ¿Te conté que hace sus ‘necesidades’ en un WC?

 ¿La pieza interpretada a la perfección es un horizonte inalcanzable?

Creo que sí. La perfección no existe. Sólo en el mundo de las ideas de Platón. Todo lo demás es perfectamente imperfecto. Y la música, la interpretación, más de lo mismo. Nunca vas a interpretar un capricho de Paganini al 100%. Podrás quedar en el 99,9%, pero ese 0,1% es el azar y es la vida misma.

 ¿Qué efecto tiene el silencio en su espíritu?

No existe el silencio como tal. El silencio es la ausencia del ruido, pero en la ausencia del ruido material sigue habiendo un ruido espiritual y emocional que vive en nosotros. Sólo existe un “silencio absoluto” en aquel que ha nacido con sordera o cuando la muerte te visita. Pero si tu pregunta es más metafórica, te diré que el silencio en el espíritu es la paz emocional y, en el espíritu es la paz emocional y, en suma, vital.

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